Sábado , 17 agosto 2019
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Participación de mujeres en espacios de decisión. Paridad de género en la política

brenda-austinEn el Poder Judicial, las mujeres son más de la mitad, sin embargo apenas un 15 % son juezas, camaristas o fiscales. En el mundo, hay sólo 16 mujeres –apenas un 8%- presidiendo algún país. En Córdoba, de las 18 ciudades más grandes, un estudio reciente muestra que 95% de sus intendentes son varones y que el 80% de esos municipios nunca tuvieron una intendenta mujer. Casi la mitad de esas ciudades tampoco tienen mujeres en sus gabinetes. Los números son elocuentes, parecen de otra época pero no lo son.
¿Qué ocurre en el Poder Legislativo? En el año 1991, de la mano de un puñado de diputadas (apenas el 6% de la Cámara) nació la ley de cupo femenino, la primera en el mundo que buscó vencer las resistencias a la participación real de las mujeres en la política. Doce años después, recién en el 2003, las mujeres llegaron a ser un tercio del Parlamento. Lo que era un piso se convirtió en un techo y los partidos se limitaron a cumplir la ley, buscando a veces, incluso, estrategias maniqueas para violarla. Desde entonces, la participación de las mujeres en el Congreso dejó de crecer.
Una sociedad paritaria y una democracia con igualdad de oportunidades, requiere transformar los patrones culturales y políticos en los que se sostiene la desigualdad. Asumir que la presencia de mujeres en los espacios de decisión debe ser un mandato legal, social, político y cultural. Educar para la igualdad, transformar estereotipos, promover la discusión sobre las tareas de cuidado, las licencias y la brecha salarial, son parte de una enorme agenda en movimiento.
Algunos contraponen la paridad a la meritocracia, diciendo “que ingresen los mejores”. Bien es cierto que debemos mejorar la calidad de nuestra democracia, mejorando, entre otras cosas, la formación, compromiso y capacitación de nuestros representantes. Pero también es cierto que hoy las mujeres tienen mejores pergaminos en el Parlamento que los varones: el 70% de ellas tienen título universitario, contra el 33% de los varones. En las Universidades, los mejores promedios están siendo de las mujeres, al igual que las tasas de graduación más altas. Sin embargo, en las mismas o en mejores condiciones, las mujeres no acceden a los cargos de decisión. Sabiamente, la reforma constitucional de 1994 incorporó, en su art. 37, las medidas de acción positiva para garantizar la “igualdad real de oportunidades entre varones y mujeres para el acceso a cargos electivos y partidarios”. Se trata de igualar la línea de partida, para que desde allí, se elijan a los hombres y mujeres más idóneos para cada cargo. Hoy estamos empezando a cumplir con nuestra Constitución.
El paso que hoy busca hacer de la Paridad en la política un principio rector, pone en discusión la matriz cultural y política con la que se distribuyen los espacios de poder en nuestro país.
El objetivo de la ley, es que las listas se integren de manera alternada y secuenciada por hombres y mujeres, como un requisito ineludible para la admisión de las mismas. El principio de paridad alcanza a las estructuras partidarias, donde también los Partidos Políticos deberán adecuar sus reglamentos y cartas orgánicas para cumplir con el mandato de la ley y de la Constitución.
El camino transitado fue largo, empezó muchas décadas atrás con el voto femenino. Siguió con la ratificación de “Convención de los Derechos Políticos de la Mujer”, con la “Convención sobre la Eliminación de todas Formas de Discriminación contra la Mujeres” con jerarquía constitucional, la Ley de Cupo Femenino, y muchas otras. El paso que dimos, se inscribe en esa historia, como reflejo de la larga lucha de mujeres que buscaron el pleno ejercicio de sus derechos políticos como el camino para construir una sociedad igualitaria donde la equidad de género sea una política transversal en todos los órdenes de la vida social.

Brenda Austin es diputada Nacional de la Unión Cívica Radical por la provincia de Córdoba. Ex secretaria de Educación de la Municipalidad de Córdoba. Ex presidenta de la Federación Universitaria de Córdoba

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